jueves, mayo 14, 2026

El mundo en una encrucijada ¿Y en México, dónde estamos? (I de III)

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Vivimos una época crucial, ante nuestros ojos se despliegan intervenciones políticas, invasiones, bloqueos económicos y el horror de las guerras en varios lugares del orbe, todo ello provocado por el imperialismo norteamericano, a la cabeza de las naciones expoliadoras que intentan mantener la hegemonía unipolar que obtuvieron en los más de cien años de conflictos bélicos en todo el mundo.

Pero a pesar de estos horrores, las potencias emergentes que luchan por crear un mundo multipolar, vencerán tarde o temprano. Ya lo dijo en la antigüedad el padre de la dialéctica, Heráclito de Éfeso: “Todas las cosas se producen de acuerdo con el destino, y esa es la necesidad” (Mondolfo, R. Heráclito Textos y problemas de su interpretación, pág. 16), entendiendo que cuando dice destino, se refiere a que las cosas siguen un camino predeterminado, que implica también al rumbo y la meta. Asimismo, que este proceso es algo necesario, algo sujeto a las leyes del movimiento, luego entonces, destino y necesidad son dos conceptos que se refuerzan, que nos dicen que el desarrollo está sujeto a leyes inevitables.

Al conocer la esencia y las leyes de evolución de estas épocas contradictorias, comprenderemos que aunque la humanidad va siempre hacia el progreso, el camino es largo y doloroso. En nuestro país estos conflictos no han llegado a extremos intolerables, porque jugamos un papel marginal, pero a medida que la potencia imperialista pierda su dominio sobre países de otros continentes, América Latina será utilizada para compenzar la pérdida de recursos naturales. Por tanto, es importante que nuestra sociedad comprenda que la causa profunda de las guerras es el insaciable afán de ganancia del capitalismo norteamericano, cuya actual etapa de crisis cimbrará los cimientos de la humanidad más agresivamente que en el pasado. Nuestra historia tiene sobrados ejemplos de lo que significa su vecindad. Hagamos, para ilustrar esta afirmación, un recorrido por el desarrollo histórico del capitalismo como sistema mundial.

De 1800 a 1880 el capitalismo mercantil se transformó en capitalismo industrial, para 1900 este sistema vivía un proceso de globalización que en unas cuantas décadas transformaría las economías, las estructuras sociales y los sistemas políticos. Dicho proceso hizo surgir empresas gigantescas que se veían aprisionadas por las fronteras nacionales, al mismo tiempo, se desarrollaba un nacionalismo económico que las orilló a la formación de cárteles industriales, financieros y militares. Éstos crecían de forma más acelerada en Alemania, pero al haber llegado tarde al reparto del mundo, se enfrentó con aranceles protectores, mercados cerrados y la competencia de capitalistas de otras naciones. Fue por tanto, una contradicción externa, su creciente necesidad de expansión, lo que originó la Primera Guerra Mundial.

A la par de que se hacía insostenible esta contradicción externa en las potencias económicas, lo hacía otra interna, pues el desarrollo capitalista carecía de planificación, y a medida que el sistema se expandía, la escala y el impacto de sus crisis periódicas aumentaba. Ya Vladimír Ilich Ulianov (Lenin) en 1916, mientras se desarrollaba la Primera Guerra Mundial, en su obra El imperialismo, Fase superior del Capitalismo, sostuvo que este modo de producción había rebasado las fronteras de los Estados nacionales para convertirse en un sistema mundial, a manera de una gran cadena en la que todos los países se encontraban engarzados como eslabones, que por tanto, su caída empezaría por el eslabón más débil.

El arribo tardío en Rusia del modo de producción capitalista, la convertía en ese débil eslabón de la cadena. Esto trajo consigo una aguda contradicción entre el capital y el trabajo, que se hizo insostenible cuando, como imperio colonial, sumía a su población en la miseria y el hambre por los estragos económicos del conflicto y, sobre todo, por los millones de jóvenes del campo y la ciudad que lanzaba a la muerte por su atraso y debilidad militar. La monarquía zarista no pudo más y se derrumbó ante la revolución socialista. Esto implicó su retiró del conflicto mundial, y con ello, Alemania se perfilaba como la gran vencedora, pero la intervención de Estados Unidos y la amenaza de los movimientos huelguistas que exigían la paz y que se extendieron a sus ciudades más importantes, la hicieron capitular finalmente.

Los vencedores se dispusieron a rehacer el mapa de Europa y a repartirse las colonias de los vencidos. Alemania fue reducida a una potencia militar continental, pero sin debilitarla realmente, puesto que ante la amenaza del comunismo soviético, fungiría como la principal defensa. Por su parte, Austria, Hungría y Bulgaria cedieron parte de sus territorios, para fortalecer a Polonia, Checoslovaquia y Rumania, que servirían de primer cinturón de contención. Así pues, esa primer conflagración mundial no resultó como las potencias esperaban. Gran Bretaña y Francia perdieron poder, no ante Alemania, sino ante Estados Unidos. Con este conflicto inició el declive del sistema capitalista, pues de las contradicciones internas del naciente capitalismo ruso, surgió el primer gobierno obrero de la historia.

Pero para no apartarme de lo que realmente nos importa a los mexicanos que buscamos un país más justo y equitativo, diré que mientras en Europa el capitalismo se desarrollaba aceleradamente, con las etapas de crisis arriba señaladas, en nuestro país apenas se había consumado la revolución que encumbraba a la burguesía, después de casi cien años de pugnas con los resabios monárquicos de España.

Nuestro papel en el capitalismo como sistema global, fue pues, el de un país que desde la Independencia de España, en 1821, hasta 1868, fue escenario de la lucha entre grandes potencias capitalistas como Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos, lucha que concluyó con el predominió de este último, y su fortalecimiento como potencia naciente, puesto que su expansión en el continente se fortaleció con la mano de obra y las inmensas riquezas naturales que obtuvo a costa nuestra, primero, con la anexión de Texas en 1845 y de la Alta California y Nuevo México después, con la invasión armada de 1846 a 1848, lo que provocó que perdiéramos más de la mitad del territorio que originalmente tenía nuestro país.

Desde entonces, EEUU ha intervenido financiando y controlando a los distintos sectores en pugna de las clases altas mexicanas, conviertiendo a nuestro país en una economía dependiente y subdesarrollada que se mueve al ritmo que conviene a los intereses del imperialismo norteamericano.

Fuentes bibliográficas

FAULKNER, N. De los Neandertales a los Neoliberales, Ed. Pasado y Presente, 2013.
FONTANA, J. El siglo de la revolución, Ed. Planeta S.A., 2017.
HOBSBAWM, E. Historia del siglo XX, Ed. CRÍTICA, 1998.
MONDOLFO, R. Heráclito Textos y problemas de su interpretación. Ed. S. XXI, 1966.
ULIANOV, V. El imperialismo, Fase superior del Capitalismo. Ed. El Caballito, 2002.
COSÍO V., D. et al. Historia General de México, Ed. Colegio de México, 2000.

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