César Rito Salinas
La literatura, justamente con el resto de las artes,
y la sociología
forman parte de la cultura.
Zygmunt Bauman/Ricardo Mazzeo, Elogio de la literatura
César Aira, dice: No se puede ser escritor e importante a la vez, tienes que elegir.
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¿Para qué volver? Por la Olivetti coja que me regaló mi madre, por la brisa del camino que alegra mi rostro. Por algunas piedras, por el polvo de las calles, que avanza lento sobre las carretas. Por el puerto, tengo noches presurosas tras la despedida, el viento de Catarranas sabe los caminos de mi padre. Volvería por la arena del antepuerto que golpeó La Esperanza, la panga del abuelo Juan; para caminar al mediodía sobre los rieles que tendió Porfirio Díaz.
Hay una transpiración que late lenta sobre la tarde bermeja. El patio repite, de madrugada, la canción que silbó mi abuelo. El viento de aquella tierra sabe historias, me cuenta de navíos; rostros, los tripulantes de burdeles. Desde el puente Las Tortugas, el presidio me mira con su ojo ciego. Hay muertos que vienen con la música del Negro Laido; podría llegar a la colonia San Juan, entraría al panteón donde una tarde con los amigos bebimos cerveza. En el regreso podría encontrar las horas flojas de la adolescencia.
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Hay interés porque algo se levante y camine, cobre vida. La imagen en movimiento nos proporciona una velocidad que calma.
El interés está en lo que se levanta y camina.
Cualquier cosa que se arrastre, vuele o camine; el principio del relato, lo muerto que revive. ¿Qué motivos se encuentran sobre las cosas muertas? Lo muerto se mueve, ciertamente. La mitad del limón se seca al anochecer sobre la mesa, imagino esa combustión en que se eliminan líquidos; la leche condensada, en el bote (la etiqueta en blanco y rojo como un cuadro renacentista) llama a las moscas con la tapa abierta, también. Las galletas, el pan, el azúcar, los chiles en vinagre; la cebolla.
Todo lo ocupa el proceso de óxido reducción. Los mezcales. El mundo muerto de la cocina con la casa sola, los amores, los recuerdos; el olvido y su tardanza.
El humo del cigarro sobre los manteles. Féculas, residuos despojos. ¿Qué emoción habrá en nombrar lo sin vida? Resulta alevoso escribir sobre lo muerto, lo que ya pasó.
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Entrar a la granja y sacar a los cerdos de carácter sencillo y valiente mientras escurren por el largo lomo las garrapatas azules, gordas como las que brotan en tiempos de agua de las pupilas de los perros. Llevar la piara por las calles oscuras, a ritmo de chachachá (alguien conduce a los cerdos, su majestad no llega a tener tanto dominio sobre los contingentes). Levantar polvo hasta interrumpir el tránsito de aviones, helicópteros, palomas mensajeras, pájaros sobre el alambre.
Escucho canciones del Tiny Desk Concert, Paco Amoroso (“la que puede, puede”).
Escucho canciones y escribo,
Levanto preguntas: ¿cómo se logra escribir de remiendos?



