lunes, junio 8, 2026

Las palabras clarividentes de María Sabina

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César Rito Salinas

Soy cielo que lo mira todo. Soy clave que no existe.
Las palabras tienen alma, en ellas mora la conciencia del cangrejo (la vida nueva), la experiencia de los días sin sol, el tiempo calmo entre las aguas, la espuma de las olas del mar que se agitan entre las piedras. Encuentro en las palabras que escribo una vieja relación conmigo, un antiguo conocimiento de ellas sobre mi persona.
Mete tu mano en la sal para que cante la noche. La mujer del grillo está caliente, canta. Puedes hacer el aire con las manos puestas en oración, canta. De noche viene el cigarro, señor San Pedro que todo lo cura. Tabaco con sal, el gran sanador. Ya viene la madrugada con su canto de gallo. Ya está el rocío sobre la flor. Canta, para sanar tu cuerpo, de noche alumbra la sal. Para que se haga la luz del día levanta tu canto. Para que sanes, para que vivas, fuma. Señor San Pedro, alumbra este canto.
El aire cargado con humo sana. Deja que trabaje el aire que crece entre las manos. El cuerpo enfermo, consumido, canta. De tanto dolor la gente canta. Pide ayuda a la noche, como la hembra del grillo. Canta, ya viene la luna con su largo collar de hojas. Pide tu sanación a la noche.
La noche que mea en los campos hace el rocío que junta la madrugada con la flor. Nunca te asomes de madrugada al patio.
El mal abraza a quien lo mira, la mirada carga los encantos. No mires, canta. Para que se haga el cerro. Para que se dé la milpa. El canto alumbra más que el día. Señor San Pedro, tabaco con sal. Señor San Pedro, producto de nuestras manos. Sal viva del estero, saca al pescado del mar.
Para curar dolor de hueso, para que alumbre la primeriza. Para que salga, para que se vaya lejos la envidia. Al culo del perro, al chiquero de los marranos. Sobre el pelo del tlacuache. Para que siga al zopilote, se vaya al muladar. Para que busque su espacio en el pito del murciélago que duerme boca abajo. Canta, para que la noche deje su pureza en tu cuerpo. Cuerpo ruin, cuerpo cobarde.
Canta, para llamar a las estrellas, una de ellas tiene tu nombre.
Para que llegue Juárez con su carroza de caballos negros. Canta, para que baje Dios y los angelitos. Canta la lumbre en el fogón. Canta la brasa, está caliente. Quiere coger, quiere que la mires. Quiere coger contigo, darte su fuerza de lumbre. Canta, ya vienen los grillos. Los chivos y su manada buscan la cueva del Diablo, allá quieren llevarte, no los mires.
Canta la noche cuando coge con el árbol. Canta para que se vaya la enfermedad montada en el pelo de las brujas. Canta para que tu mal se meta en el sobaco de quien te envidia, del que te odia, del que quiere tu mal. Del que nunca te quiso, del que te roba, del que no te ama.
Canta para tocar tu pierna, tú eres luz. Canta, patio de las flores, canta pozo de agua. Con tu pelo repleto de estrellas. Con la saliva que mancha los dientes. Canta para entibiar tu pecho, para alejar el frío. La grilla canta cuando está caliente. Para que se vaya el mal montado en la oreja de la pulga.

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