César Rito Salinas
La mujer pregunta en el café por la forma que tengo de ganarme la vida. Un hombre pasa junto a mi mesa, en el hombro izquierdo carga una marimba.
Los bolsillos de sus pantalones están abultados de monedas que tintinean a cada paso, siempre.
El polvo del lunes se adhiere con fuerza a la suela de sus zapatos. El hombre camina despreocupado con aquella marimba echada al hombro; gentil, saluda a los parroquianos que lo reconocen con afecto. Cuando el hombre se cansa se detiene y ejecuta su música. Con su trabajo refresca su espalda sudorosa. Empuña los palos de la marimba como si sostuviera con fuerza un vaso grande de horchata con trozos de hielo. O una copa de mezcal. O la mano de un amigo.
- ¿De qué vives? –pregunta la mujer.
El polvo de los caminos tiene más hambre que mi cuerpo. El músico carga su instrumento en el hombro izquierdo, el lado del gusto, con delicadeza, como si se tratara de las piernas firmes de una mujer. Levanta por los aires la marimba y resopla, transpira. En el rostro lleva dibujada una sonrisa como la portan los lunáticos y los agradecidos de las bondades del camino.
Instrucciones para desarmar un escarabajo
Ubique usted el tema a desarrollar, todo cuenta.
Quiero decir que la música y el lugar donde se encuentra pueden ser incluidos, las voces. Aproxímese con alegría y sin miedo a su escritura. Ese es el primer compromiso, la dicha de escribir, de escuchar como suenan las propias palabras. La idea a desarrollar no importa, lo importante es el hecho de escribir. Si teme a algunos aspectos que usted ignora sobre el tema de su escrito, poco importa. La escritura es buena instructora.
Usted escribe, haga buen uso de lo que ignora. La abeja zumba entre las letras de tu nombre. Todo cuenta, la ignorancia también está incluida. Ella es la invitada especial para compartir algo tan interior, personal, como las propias palabras.
La melancolía del viejo organillero sobre el ronroneo del gato en la ventana. Uno comienza a documentarse para escribir sobre la salinidad de los mares; termina escribiendo sobre el incremento de la temperatura en el ártico. O los gatos en la ventana. O la vida de un hombre que se desplaza por la ciudad con la música a cuestas.
Para escribir sólo se requiere impudicia, y que usted tenga buena suerte en el tablero de las palabras.



