jueves, abril 23, 2026

Cancelan la edición 45 de la FILO por falta de financiamiento público

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Juan Carlos Zavala

Por primera vez en 44 años, la Feria Internacional del Libro en Oaxaca (FILO) no se realizará este año. En un comunicado, los organizadores argumentaron que las condiciones actuales “en el ámbito de financiamiento cultural” no permiten llevarla a cabo.

“Después de más de 40 años de celebrarse, la Feria Internacional del Libro de Oaxaca (FILO) se toma una pausa en 2025. Esta decisión ha sido tomada de forma responsable, reconociendo que las condiciones actuales – particularmente en el ámbito del financiamiento cultural – no permiten llevarla a cabo con la calidad y el compromiso que la ha caracterizado”, informaron.

En la 44 edición, la FILO tuvo un recorte presupuestal de recursos públicos del 90 por ciento. Mientras que en el año 2023, recibieron alrededor de ocho millones de pesos, en la organización de la feria del año pasado, el presupuesto público que le asignaron fue de aproximadamente 300 mil pesos. Desde el año 2010, ha recibido al menos 75 millones de pesos de recursos públicos.

Este recorte, obligó el año pasado a los organizadores a realizar de nueva cuenta la feria en el Zócalo de la ciudad de Oaxaca, cuando en los últimos años su sede había sido el Centro Cultural y de Convenciones.

Los organizadores de la FILO del empresario Guillermo Quijas, propietario de la Proveedora Escolar y de las editoriales Almadía y Fondo Ventura, aseguraron que esta “pausa” es una oportunidad para la reflexión y el rediseño.

“Sabemos que la cultura es un ente vivo que cambia y debe adaptarse a su contexto. Quienes hacemos la feria, cada realizamos un ejercicio de observación para evaluar y diseñar un proyecto acorde al momento que transita”, mencionaron.

En su comunicado, afirmaron que la FILO seguirá “sosteniendo su vocación por la formación de públicos y el fomento lector, de ofrecer un espacio de encuentro en torno a los libros y la lectura. Un festival que sume a una oferta cultural de libre acceso, mediante una programación de primer nivel y una experiencia festiva para la comunidad lectoral”.

Finalmente, aseguraron que la feria volverá transformada, renovada y “más viva que nunca”.

La FILO es la única actividad cultural de este tipo, entre las más importantes del país, según la lista de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a la que se le asignan directamente recursos públicos a un empresario para su realización; y que no tiene intervención directa de una institución pública o universidad pública.

Además, es una de las más caras del país por la cantidad de recursos públicos que recibe, si se le compara, por ejemplo, con la Feria del Libro del Zócalo que organiza el gobierno de la Ciudad de México, o la Feria Internacional del Libro Universitario (FILU) que organiza la Universidad Veracruzana.

La excepción es la Feria Internacional del Libro de Monterrey, y que se encuentra dentro del listado de la UNAM sobre las ocho ferias más importantes del país. Su carácter es completamente privado y es organizada por el Tecnológico de Monterrey – una institución educativa privada –; pero a diferencia de la FILO, no recibe recursos públicos y su financiamiento proviene de empresas, de la venta de stands y del cobro de la entrada a 20 pesos.

En el caso de la Feria del Libro del Zócalo, por ejemplo, el gobierno de la Ciudad de México reportó cero pesos de inversión pública, y el costo de cada stands es de dos mil 600 por metro cuadrado, con alrededor de un millón de visitantes; a la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, que organiza la UNAM, se destinan recursos públicos que ascienden a 10 millones de pesos, su promedio de visitantes supera los 137 mil y el costo por stand oscila entre los ocho mil a nueve mil 240 pesos. Mientras que a la FILU, la Universidad Veracruzana destina dos millones de pesos, y el costo de sus stands van de los mil 247 a mil 467 pesos por metro cuadrado.

La Feria Internacional del Libro de Guadalajara, organizada por la Universidad Pública del estado de Jalisco, es la más cara del país. Según sus propios organizadores, en el año 2022 recibió un presupuesto de 100 millones de pesos que asignan de manera tripartita el municipio de Guadalajara, el gobierno del estado y la propia universidad; pero reporta ingresos de alrededor de 120 millones de pesos, y la venta de sus stands van de 247 a 343 pesos el metro cuadrado, con más de 806 mil visitantes.

En cambio, la FILO recibe ocho millones de pesos de recursos públicos, sus costos por stands son de cinco mil 666.66 por metro cuadrado, y recibe alrededor de 100 mil visitantes.

De acuerdo con Kurt Hackbart, escritor e impulsor de la editorial Matanga Taller Editorial, sostiene que lo que sucede con la FILO es que se ha convertido en un “embudo” para que el dinero de los tres niveles de gobierno llegue a una sola empresa, que es la Proveedora Escolar-Fondo Ventura-Almadía; además de la injusticia que eso representa para el resto de las iniciativas artísticas y culturales que hay en Oaxaca.

“Es una muy mala política pública porque finalmente, lo que están haciendo, es vertir dinero público a la empresa de Oaxaca que menos necesita de eso; eso sí, agravando las desigualdades que existen, pues de manera muy notoria, en la ciudad, en el estado, una sana política pública debería mitigar o reducirlas desigualdades o como mínimo no agravarlos, pero aquí vemos totalmente lo contrario”.

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