Cuauhtémoc Blas López-Cheno
No imaginaré cómo te segaron
pensaré que te mudas al edén de los niños
donde no hay humanos perjudiciales
donde no hay bestias que asesinan niñas
No hablaré de las bestias pequeña
ahora que habitarás junto a una fuente cálida
con adornos de diminutas rosas en sus arcos
tu galardón será ser siempre infanta
de inagotable candor e inocencia
como era quizá en el principio el mundo mas
Alguien regaló un albedrío que no se usa
que hizo a los hombres fieras y a las fieras nobles
no reconoció quién era quién y así los echó a caminar
Oh no hablaré más de eso sino de tu nuevo jardín
con hierbas alegres que cosquillean tus piecitos bermejos
ahí brillarán tu sonrisa y tus dientes de leche
en el regazo de una acogedora canción llena de estrellas
lejos de esta tierra sin compasión sin deidad sin Hombres.



