Deimos Sánchez|
Oaxaca se mantiene entre las entidades del país donde la extorsión continúa afectando de manera significativa a los negocios, particularmente a las micro y pequeñas empresas, limitando su crecimiento, inversión e innovación, de acuerdo con datos presentados por México, ¿Cómo Vamos? con base en cifras del INEGI.
Según el informe, en 2024 la tasa de prevalencia de extorsión en Oaxaca fue de aproximadamente 620 casos por cada 10 mil establecimientos, una cifra que refleja el impacto de este delito en la actividad económica estatal, aunque se ubica por debajo del promedio nacional, que supera los 750 casos por cada 10 mil negocios.
El análisis revela que la extorsión es el delito que más afecta a las unidades económicas de menor tamaño, al generar consecuencias directas en sus decisiones financieras. A nivel nacional, 15 por ciento de los establecimientos que fueron víctimas de algún delito dejaron de invertir en la expansión de su negocio durante 2024, lo que evidencia el efecto inhibidor de la inseguridad en el desarrollo empresarial.
Además, la extorsión representa el delito más frecuente contra empresas, con 26 por ciento del total de ilícitos registrados en 2023, mientras que entre enero y julio de 2025 este delito registró un incremento anual de ocho por ciento, según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
Uno de los aspectos más preocupantes es el aumento de la llamada extorsión directa o “cobro de piso”. Entre 2021 y 2023, este tipo de delito se duplicó como proporción del total de casos, y en dos de cada tres ocasiones las víctimas terminaron entregando el dinero exigido.
El reporte advierte que, aunque el costo promedio de la extorsión es menor en comparación con otros delitos, alrededor de nueve mil pesos por evento, su impacto es profundo debido a su alta frecuencia y a una tasa de impunidad que alcanza el 97 por ciento.
Esta situación coloca a Oaxaca dentro del panorama nacional donde la extorsión se ha convertido en un factor que limita el desarrollo económico, especialmente en sectores integrados por pequeños comerciantes y emprendedores, quienes enfrentan mayores dificultades para crecer ante el riesgo constante de ser víctimas de este delito.



