Alonso Pérez Avendaño
El fracaso de gobiernos de izquierda que olvidaron sus principios y su función social ha puesto al mundo en un estado de desconcierto, con un auge de gobiernos de extrema derecha que ponen en cuestionamiento las que se creían las reglas elementales del orden mundial, señaló en conferencia magistral el teórico de la comunicación y periodista Ignacio Ramonet.
Autor de obras como Un mundo sin rumbo, La tiranía de la comunicación y Cómo nos venden la moto, coescrito con el lingüista e historiador Noam Chomsky, Ramonet apunta que la corrupción de gobiernos de izquierda ha generado que las clases populares opten, como en Estados Unidos, por alternativas que no han sido puestas en práctica, que parecen nuevas.
“¿Cuál es el riesgo si la izquierda no gobierna como izquierda? El riesgo es que las clases populares, las clases humildes, que esperan naturalmente de la izquierda para poder tener mayor justicia social, mayor justicia fiscal, pues que esos electores se vayan hacia una propuesta que aparece como nueva, que no se ha ensayado nunca, que es la extrema derecha”, expresó durante su participación en el II Seminario Internacional Los partidos políticos y una nueva sociedad, realizado en la ciudad de Oaxaca.
El máximo representante de esa extrema derecha, Donald Trump, es resultado de esa búsqueda por una alternativa nueva. Como resultado, explicó, el presidente de Estados Unidos ha redefinido todas las reglas, imponiendo los intereses de su país a los del resto del mundo, ignorando leyes internacionales, predicando que es un generador de paz, con un discurso xenófobo en contra de migrantes, reedificando fronteras físicas y fiscales con su palabra favorita, aranceles. Como resultado, insiste, “estamos en un mundo en el que el desconcierto es una dimensión importante. La gente no sabe cuáles son las reglas de juego”.
En el escenario mundial, señaló el profesor de la Universidad Denis-Diderot de París, un elemento central es la manifestación de la generación Z, de jóvenes entre 15 y 30 años que viven en contextos de exclusión tanto en el primer mundo como en países de crecimiento medio o subdesarrollados.
“En Bangladesh, en Nepal, en Madagascar, en Perú, en Francia, en Marruecos en este momento las juventudes están en las calles, protestando, lanzándose contra el poder, a pesar de la represión, a pesar de la violencia que los aparatos del gobierno utilizan contra ellos. protestan contra gobiernos que son a veces de izquierda, la mayoría de los casos de derecha. Hay una protesta de la generación Z”, expresó.
Ramonet, especialista en el análisis de la comunicación global, observa en estas manifestaciones los jóvenes no se levantan contra el gobierno inspirados por las figuras de la izquierda tradicional, pues hoy enaltecen símbolos de rebeldía surgidos de elementos como el manga japonés. Uno de ellos, One Piece, del ilustrador Eiichirō Oda.
Esta historia, resalta, es una utopía en la que un pirata, Monkey Luffy, quien busca sublevarse contra el gobierno autoritario y corrupto que domina todo el mundo para construir una nueva sociedad.
“Aunque el dibujante se inspira de las ideas subversivas del Ché o de la Revolución Cubana, lo importante no es eso. Lo importante es que estos millones de jóvenes en el mundo, en Asia, en África, en América Latina, en Europa no se sublevan en nombre de la izquierda tradicional, no creen en esta izquierda tradicional, se sublevan en nombre de una teoría en una tira cómica porque les parece como si fuera un ideal más limpio”.
Para Ramonet, la izquierda debe plantearse esa pregunta, por qué los jóvenes ya no tienen la imagen de Marx, de Lenin, por qué hoy tienen la imagen de una tira cómica. “Prefieren tener la de este personaje. Si la izquierda no es izquierda, si la izquierda no defiende a los pobres, si la izquierda no defiende el derecho de los jóvenes a tener una vida digna y una educación que les dé un porvenir, esa izquierda no tendría derecho de gobernar”, señaló.



