jueves, abril 16, 2026

La alemana, el león y el elefante

Debes leer

(Fragmento)
César Rito Salinas

El mundo ya no está para honrar a los muertos. Entre nosotros no cabe una celebración luctuosa más. En la prensa no tiene cabida otra esquela. Un obituario. Ya hay muchos muertos en este y en todos los países del mundo.

Las celebraciones luctuosas son un mal ejemplo para las juventudes. Resultan de mal gusto. Más cuando se trata de recordar a los suicidas. Aunque bien pensado podrían tener algún recordatorio esos que mueren por mano propia por un amor, esa tiña que aún invade el mundo.

Pero eso sería soportable a condición de hacer el recordatorio en silencio, en una intimidad muda. Sin gritos o aspavientos, sin prensa.

Pero cuando se trata, Ernie, de tu caso, no hay silencio ni intimidad que caiga sobre el hecho. 2 de julio, hará 50 años. El mundo ya dio sus vueltas, ahora ya no se estilan los hombres de pelo en pecho. Esta es la tierra de los depilados, habrías de ver.

Ya los bebedores consuetudinarios de alcohol cayeron en desuso. Ahora campea lo políticamente correcto. El mundo pregona por estos días a la menor provocación su adiós a las armas.

Ya nadie anda impunemente aplicando su mejor esfuerzo a repoblar el mundo con distintas mujeres. Ya nadie acude a los campos de práctica de tiro con los amigos como si fuera a cumplir con su cuota de horas cotidianas en la oficina.

Ya nadie anda por los océanos bautizando botes de pesca con nombres de negras calientes y rumberas, Pilar. Por ejemplo.

Ya nadie caza submarinos alemanes. Lo que es más, ya no existen submarinos alemanes que surquen las profundidades de las aguas de los océanos.

Ya nadie tiene una amante de piel blanca de nombre Marlene. Los escritores de ahora, pobres ellos, alfeñiques, niñas, pusilánimes, indefinidos, se espantan con jornadas de escritura creativa que vayan más allá de las cinco mil palabras.

Los escritores de ahora, pobres ellos, bien portados, solidarios con las causas nobles, políticamente correctos, no beben más alcohol ni frecuentan la amistad de asesinos y alcohólicos.
Ahora ya nadie se levanta en las madrugadas a escribir cartas. Por estos días algunos ingratos decidieron que la vida era portátil y comprimida, muy a la vista de todos.

Por estos días ya nadie se anima a comprar fincas que se llamen “Vigía”. Todos prefieren vivir en unidades habitacionales, salir de vacaciones, dorarse la panza frente al el mar de agua puerca.

El mismo ejército de la república cambia armas y municiones por alimentos y conservas. Por estos días.

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