jueves, abril 16, 2026

Aproximaciones a la teoría Estética y la comprensión lectora

Debes leer

César Rito Salinas

Toda esa serie de representaciones inventivas,
que va de las congruencias a los grafos, produce
en todos los casos textos y no signos particulares;
y, cuando dichos textos se configuran, es difícil
distinguir en ellos los rasgos pertinentes de los
irrelevantes y libres.
Umberto Eco, Tratado de semiótica general

Para Minerva
Bien.
Ya.
Esto podría iniciar con una frase: “Contra la pintura oaxaqueña.”
Contra la pintura “mariachi”, la del folclorismo.
Kant define lo bello como: “Aquello que place universalmente sin concepto, sin necesidad de tener un conocimiento previo (un concepto) del objeto”. El filósofo mexicano, Adolfo Sánchez Vásquez (Algeciras, 1915-Ciudad de México, 2011), problematiza el concepto; donde Kant ubica lo bello sin concepto, elabora una bifurcación, señala un tipo de belleza que abarca el mundo de los sentidos y otra, que ocupa el espacio del pensamiento. Forma y pensamiento. ¿Cómo pasar de uno a otro espacio? Para responder a esta interrogante, cita al poeta Schiller: hay un espacio intermedio, el estético, que se sustrae al imperio de los sentidos y al imperio de la razón.
De esta forma, de un enunciado de Kant, obtiene una disciplina de pensamiento, de estudio: La Estética. “En el estado Estético el hombre es libre, totalmente libre, ya que no se halla delimitado ni material ni intelectualmente”.
Disgrego. Ahora pasaremos al problema de nuestro tiempo, la comprensión lectora.
ENSAYO, el fracaso de las políticas públicas en el rubro de la comprensión lectora
Alfabetización, promoción de la lectura y comprensión lectora: tres políticas distintas, un mismo fracaso estructural**

  1. Introducción
    En México, las políticas públicas en torno al libro y la lectura suelen agruparse bajo un mismo paraguas discursivo: “fomentar la lectura”. Sin embargo, alfabetizar, promover el libro y la lectura y desarrollar comprensión lectora son procesos radicalmente distintos, con objetivos, metodologías y resultados no intercambiables. La confusión entre ellos ha generado décadas de inversión fragmentada y, en muchos casos, ineficaz.
    Los datos recientes de UNESCO e INEGI muestran un panorama contundente: aunque México avanza en alfabetización básica, retrocede en comprensión lectora, y las campañas de promoción del libro no logran incidir en la capacidad real de interpretar, analizar y usar el lenguaje escrito. El resultado es el crecimiento sostenido del analfabetismo funcional, fenómeno que repercute en la vida pública, la toma de decisiones, la cohesión social y, en última instancia, en la violencia estructural.
  2. Alfabetización: aprender a decodificar, no necesariamente a comprender
    La UNESCO define la alfabetización como un proceso continuo que incluye leer, escribir y usar números en contextos cotidianos, ampliado hoy hacia competencias digitales y mediáticas. A nivel global, el 86% de la población sabe leer y escribir, aunque aún existen 739 millones de adultos analfabetas.
    En México, los esfuerzos recientes han sido significativos:
    Más de 4 millones de personas mayores de 15 años siguen sin saber leer ni escribir.
    La meta federal, en alianza con UNESCO e INEA, es reducir el analfabetismo a menos del 4% en 2026.
    La alfabetización, sin embargo, solo garantiza la decodificación mínima del texto, no su comprensión profunda. Es un punto de partida, no un destino.
  3. Promoción del libro y la lectura: campañas simbólicas sin impacto estructural
    Las campañas de promoción del libro —ferias, festivales, distribución de acervos, efemérides, programas de fomento— buscan incrementar el contacto con materiales escritos. Pero los datos muestran que este contacto no se traduce en hábitos sostenidos ni en comprensión.
    Según el MOLEC 2024:
    Solo 69.6% de la población alfabeta leyó algún material en el último año, una caída de 14.6 puntos desde 2015.
    La lectura de periódicos cayó 31.6 puntos porcentuales desde 2015.
    Los jóvenes leen más en internet, pero no necesariamente con profundidad.
    Las campañas de promoción del libro suelen ser eventuales, mediáticas y desarticuladas de los procesos escolares y comunitarios. No forman lectores: atraen, pero no sostienen.
  4. Comprensión lectora: el eslabón roto
    Aquí se encuentra el verdadero problema. La comprensión lectora implica interpretar, inferir, relacionar, evaluar y usar la información. Es una habilidad cognitiva compleja que requiere acompañamiento pedagógico, tiempo, mediación y continuidad.
    Los informes de UNESCO 2026 son alarmantes:
    Más del 60% de los alumnos en México no comprende lo que lee.
    En 2º y 3º de primaria, el dominio bajó de 67% a 63%.
    Al finalizar primaria, cayó de 43% a 42%.
    7 de cada 10 escuelas primarias no tienen internet, lo que limita el aprendizaje digital y la alfabetización informacional.
    La comprensión lectora es el punto donde fracasan tanto la alfabetización como la promoción del libro. Sin comprensión, leer no transforma, no empodera, no genera ciudadanía crítica.
  5. Inversión pública: mucho gasto disperso, poca estrategia integral
    Aunque las cifras exactas de inversión varían por año y nivel de gobierno, los informes federales y estatales muestran una tendencia clara:
    La mayor parte del presupuesto educativo se destina a infraestructura, nómina y programas compensatorios, no a comprensión lectora.
    Las campañas de promoción del libro suelen recibir montos simbólicos, insuficientes para generar impacto sostenido.
    Los programas de alfabetización reciben inversión focalizada, pero no se articulan con estrategias de comprensión lectora.
    La UNESCO clasifica a México como país “sin progreso” en el cumplimiento del ODS 4, precisamente por el retroceso en lectura y la falta de infraestructura digital.

Aunque las cifras exactas de inversión varían por año y nivel de gobierno, los informes federales y estatales muestran una tendencia clara:
La mayor parte del presupuesto educativo se destina a infraestructura, nómina y programas compensatorios, no a comprensión lectora.
Las campañas de promoción del libro suelen recibir montos simbólicos, insuficientes para generar impacto sostenido.
Los programas de alfabetización reciben inversión focalizada, pero no se articulan con estrategias de comprensión lectora.
La UNESCO clasifica a México como país “sin progreso” en el cumplimiento del ODS 4, precisamente por el retroceso en lectura y la falta de infraestructura digital.

  1. La hipótesis: “¿para qué leer si no habrá comprensión lectora?”
    En efecto:
    Leer sin comprender produce sujetos que pueden decodificar palabras, pero no construir criterio.
    Esto alimenta el analfabetismo funcional, que UNESCO identifica como uno de los desafíos más graves del siglo XXI.
    Un país con millones de personas que leen sin comprender es un país vulnerable a la manipulación, la desinformación, la violencia y la fractura social.
    La relación entre comprensión lectora y fenómenos como delincuencia, crimen organizado y feminicidios no es lineal, pero sí estructural: sociedades con baja comprensión lectora tienden a tener menor cohesión social, menor resolución pacífica de conflictos y menor capacidad de pensamiento crítico.
  2. Conclusión: sin comprensión lectora no hay ciudadanía
    La alfabetización enseña a leer.
    La promoción del libro invita a leer.
    Pero solo la comprensión lectora permite pensar.
    México ha invertido durante décadas en alfabetizar y promover la lectura, pero no ha invertido con la misma fuerza en comprender. Mientras la comprensión lectora no sea el eje rector de las políticas públicas, seguiremos formando lectores que leen sin entender, ciudadanos que participan sin criterio y sociedades que reaccionan sin reflexión.
    La pregunta no es “¿para qué leer si no habrá comprensión lectora?”, sino:
    ¿Para qué invertir en lectura si no invertimos en la capacidad de comprender el mundo?

Este es el pensamiento que funda los movimientos de vanguardia del siglo XX y las dos décadas del XXI.
Bien.
Intentaré alejarme de los prejuicios /Hume):
Con estos calores vuelven lecturas de la adolescencia. La lluvia de fuego, de Leopoldo Lugones. Uno espera eso, que ardan sin razón el cofre de los autos, que desciendan del cielo bolas de fuego o esa lluvia menuda que no de agua fresca sino de carbón encendido. Que caigan y perforen el cuero cabelludo, que reine en el ambiente ese olor a cacho quemado.
Ya.
Baxandall (1933-2008). La intención (págs. 45-95). Para obtener “la “intención” de un cuadro será necesario expresar una conclusión, partiendo de que el acto de inferir es elaborar una conclusión -idea a la que se llega después de considerar una serie de datos o circunstancias.
Podemos decir que daremos una opinión, un juicio, una consideración sobre el sentido de una pieza como resultado de un proceso mental, que relaciona los indicios que prevalecen en la pieza observada y las palabras.
Baxandall nos menciona que la “inferencia causal” como aquel “elemento que penetra el pensamiento y el lenguaje”, esto es: el inferir, connatural a la persona consciente, debe ser considerado la etapa previa a la descripción, porque el inferir nos aporta lenguaje para dar palabras al espacio sensible, hacerlo pensamiento expresado.
Si suprimimos de nuestra opinión o juicio sobre una pieza observada este primer paso del procedimiento, pondremos en riesgo muestro juicio; “al menos que nos perjudiquemos de tal modo que nos incapacite”.
Los cuadros son creaciones humanas -nos dice Baxandall-, un elemento del campo causal, en su proceso creativo que permanece será la “volición”, una huella cultural de lo digerido previamente por el autor, una presencia (influencia) que determina la “intención”.
Utilizo en esta ficha la referencia entrecomillada porque cada término es propio del crítico, porque Baxandall elabora su propio vocabulario para indicar acciones que nosotros le damos otras palabras.
Por ejemplo, “volición” (acto consciente) en lugar de la palabra “influencia”, porque al mencionar “influencia” negamos capacidad de acción del pintor en el presente y anteponemos lo pasado como muestra de “lo mejor”.
Debo recordarte acá, lector, qué hemos dicho sobre Baxandall, qué es para él una obra de arte: un lenguaje que proporciona nuevas respuestas a viejos problemas de la representación del plano.
Creo que este punto es importante, porque Baxandall nos dice su procedimiento desde la crítica para obtener un sentido de la pieza y una descripción de esta como parte del inicio de una investigación, ubica como parte primera de su sistema el “inferir” para llegar a iniciar el proceso de la investigación.

Dicho en castellano: ¿qué preguntas te hace la pieza?, ¿cómo se llama el autor?, ¿cuánto mide la pieza? ¿en qué año fue elaborada? ¿a quién pertenece? ¿Qué nombre tiene? Etc.
Al hacerte preguntas sobre el cuadro te haces de palabras para describir la pieza, investigarla, dice Baxandall, que viene de Hume, que elaboró las bases sobre el gusto estético que desecha los prejuicios de la época.
Inferir es preguntar, y al preguntar investigas; para opinar sobre las piezas, debemos investigar sobre ellas.
Bien.
Ya.
Ya.
Con este clima solo alcanzo a pensar que el café caliente será el mejor remedio para ayudar al cuerpo que arde de cansancio.
De lo que se trata es de romper con la atmósfera de agobios.

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