César Rito Salinas
Que arda tu cuerpo.
La pañoleta de tus cabellos.
La falda larga.
_ Ay.
La blusa blanca.
Escribir
con la letra
que viene en el papel
que saca de la jaula con su pico
el pájaro de la suerte.
De niño tiraba de mis cabellos, eran las tardes del sexto en la primaria. Con la punta del dedo índice de la mano derecha seleccionaba el cabello más grueso, lo sostenía con el pulgar y tiraba. Así todas las tardes en la casa de mi madre. En la carretera pasaban los carros mientras yo tiraba de mis cabellos, los arrancaba hasta la raíz y, pausadamente, frente al camino, masticaba la fibra oscura, indigerible.



