Benjamín Méndez|
Para José Antonio Rueda Márquez, la revocación de mandato en Oaxaca dejó de ser un simple trámite administrativo para convertirse en un severo diagnóstico de gobernanza.
Aunque la izquierda siempre ha impulsado la democracia participativa, el Coordinador de la Unidad de las Izquierdas advierte que el mensaje de los ciudadanos -especialmente de los inconformes- es el activo más valioso de este ejercicio.
A pesar del ruido generado por lo que llamó una «ofensiva conservadora», donde incluyó a actores del MC y a la dirigencia del PT, Rueda Márquez subrayó que la participación auténtica debe ser el pilar para fortalecer el modelo de la 4T.
No se trata de celebrar la continuidad, sino de evaluar las insuficiencias que la población puso sobre la mesa.
«Hubo fuego amigo de personas que dicen simpatizar con Morena», denunció, aludiendo a la infiltración de intereses particulares que buscaron sacar provecho del proceso.
Sin embargo, la crítica más incisiva fue hacia adentro del gabinete estatal: el resultado positivo radica en usar estos datos para armonizar voluntades y corregir el rumbo de las políticas públicas.
La nota dominante tras la consulta es la urgencia de una reingeniería en el gobierno de Salomón Jara.
Rueda Márquez insiste en que el ejercicio cumplió su meta de medir la percepción ciudadana, pero el verdadero reto comienza ahora: demostrar que la 4T en Oaxaca tiene la madurez de aceptar el reclamo y transformarlo en acción.



