César Rito Salinas
Un lobo lame los senos en el parque público municipal.
La adolescente permite a la bestia mamarle sus senos. Larga lengua roja. La pareja está sentada a los pies de un rosal, junto a ellos un viento ligero del atardecer esparce las gotas de agua del chorro de una fuente.
Los contempla el busto de un prócer de la república.
La adolescente lleva humedecido el rostro.
Junto a la pareja, en el andador adoquinado del parque público municipal las madres casi niñas pasean a sus crías en brazos.
La tarde cae sobre esta imagen de mi pueblo. Nadie percibe que yo saco apuntes en mi teléfono celular. Sobra decir que la adolescente es de piel morena con el nacimiento de sus pechos casi blanco y que un lago vello brota del pezón erguido.
Ambulante
Cambiamos de domicilio.
El puesto de ropa usada está a reventar de clientes varios.
Mujeres y hombres compran prendas de gente muerta.
Los viernes de cada semana llegan al parque público los comerciantes de ropa de segunda mano. Los jóvenes ansiosos de estar al último grito de la moda son los principales clientes. La ropa usada que se vende la traen de ciudades americanas, Los Ángeles, Nueva York, Chicago.
Ofrecen ropa casi nueva para cada temporada. Precios bajos.
Desechos con colores firmes que adquieren gustosos los jóvenes de mi ciudad.



