César Rito Salinas
La llave de la memoria está en los aromas, vuela por los aires, interactúa con los sentidos; puedo afirmar que el origen de la lengua está en ese registro de los aromas, de la salivación de las papilas gustativas cuando perciben aromas.
El pasado domingo, en entrevista, Bárbara me dijo que el que reconozcan en la ciudad a las cocineras tradicionales es motivo de fiesta, orgullo; que reconozcan a las cocineras tradicionales muxes es motivo para vestir de fiesta, de compartir la comida de nuestra fiesta.
– Del barrio Santa María, a sus órdenes -dijo.
La fiesta de la Guelaguetza de este año tiene esa particularidad, se reconoce a lo tradicional, se visibiliza lo que por tanto tiempo fue ocultado.
Pero, en Oaxaca nunca falta el detalle que descompone los buenos propósitos: en el Primer Convite de las Cocineras Tradicionales celebrado el pasado domingo, los muxes cocineras tradicionales recibieron el desprecio de la administración, la secretaria de Turismo -invitada por los organizadores del acto-, mandó a una asistente, pero acudió por la noche de ese domingo a la calenda de barrio de La china.
Y en el salón del Restaurante Coronita -73 años de tradición- pasó Bárbara con su traje regional en tono verde bandera, adornado por amplios galones dorados. En las trenzas de su peinado portada, al frente, una moneda de oro, lo que indica que ella es originaria de Tehuantepec.
Pero se encumbraron los gobiernos y ahora los funcionarios y funcionaras solo acuden a las representaciones que dejan la imagen Instagrameable.
– Bárbara, ¿qué trajiste a presentar en el convite?
– El desayuno del domingo, relleno de puerco con puré de papa.
La sola mención de la comida hace salivar. Las personas podrán en su recorrido por su existencia aprender idiomas, conocer países, capitales culturales, leer cientos y miles de libros, escribirlos; sus sentidos reaccionarán a las letras que nombran el desayuno del domingo en casa.
Conservar la cocina tradicional es abonar en favor de la memoria y la región, los pueblos en que pasamos la niñez
¿Qué puedo escribir del relleno de cerdo con puré de papás?
Quien no es del Istmo, no lo sabrá, pero quizá lo pueda aprender; del desayuno del domingo no se puede decir nada, más que degustarlo, dar la vida por sus sabores, adorarlo como una religión porque en los aromas de la comida están papá y mamá, los hermanos ya fallecidos, los abuelos.
Hay comidas que funcionan con agencia, como ciertas pinturas religiosas de santos, vírgenes, que nos llevan a realizar actos.
– La moneda en la frente indica a la gente en la fiesta que soy tehuana, que mi origen está en el municipio de Santo Domingo Tehuantepec -dijo Bárbara.
Jorge Bueno Sánchez, cronista de la ciudad, decano de la crónica oaxaqueña, entregó el reconocimiento a las cocineras tradicionales de Oaxaca. Se pudo ver a Bárbara entre señoras jóvenes y ancianas, orgullosa de llevar la comida del barrio, compartirla, de decir su origen con su atuendo; poco le importó el desprecio que le hiciera la secretaria de Turismo al convite.



