Cesar Rito Salinas
Para Minerva Reyes
El poema avanza, bien se ve
Mira, me mira se detiene como gata vagabunda,
contrito
Se detiene y avanza, auto que cascabelea resignado
Porque tiene eso, resignación. Mira que aparecer en tierras ágrafas con altos niveles de deserción escolar, de escasa comprensión lectora,
analfabetismo
Cruza la sala muy pronto y se planta, huraño
Le había mirado los ojitos muy temprano, a la mañana del jueves
La arq. Mine tocó mi frente me llevó a la clínica
Ya era medianoche del viernes, en la Cruz Roja despertaron al médico
Llegó somnoliento, tome paracetamol, dijo
El poema también estaba en aquella sala de la Cruz Roja,
el muy ingrato
Sus ojitos miraban asombrados tanta mugre, tanto abandono
Se acurrucó en el cuello de la arq. Mine, desde esas alturas
se puso a contemplar la ciudad abandonada
***
En la primera consulta de similares, la doctora se burló
del médico de la Cruz Roja
«Y cobran como consulta particular», dijo
La fiebre no remitía,
ni baños de agua fría ni comida con verduras hervidas
sirvieron
No saber enferma, pero no saber y ser poeta
enferma más
Al cuarto día de fiebres
el doctor en similares dijo con la mano en la cintura, es dengue
Y me mandó a casa.
***
Dengue y Covid
El poema me mira, me dice hola,
mueve su manita como botarga
del Dr. Simi
***
Hola amor, ¿cómo sigues?
Llama la arq. Mine, dice
***
El poema se esconde entre mis huesos,
gusta hacer campito entre falange, falangina y falangeta
En los dedos de la mano derecha
***
Ante los grandes ojos de arq. Mine el poema es tímido,
como pregón del atole
la mañana del lunes
***
Cuando nadie lo mira
sale de mis huesos, estira sus piernitas y me habla al oído,
con voz sincera de hermano menor con un clavo ardiendo
frente a nuestras mejillas, dice aguante,
usted aguante que nada pasará



