jueves, mayo 14, 2026

Crónicas de la ínsula | Sin educación no hay civilidad, a propósito de Juchitán

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Cuauhtémoc Blas |

Respecto a la criminalidad reinante en el municipio de Juchitán, la gente se pregunta ahí cada vez con más frecuencia: “¿Cómo es que llegamos a este nivel de barbarie?”

Los crímenes, la mayoría impunes, se incrementan, ahora con la terrible modalidad de asesinar a niños. El fin de semana mataron a otro niño; antes a otros dos y a una niña. Y no hace mucho a un adolescente. Amén de los asesinados casi a diario.

Es muy oportuna la pregunta: “¿Cómo es que llegamos a este nivel de barbarie?”. La respuesta, arriesgando la hipótesis de una posible causa, es que nadie puede pedir civilización si vamos para medio siglo casi sin educación: la que se imparte en Oaxaca, salvo excepciones, no es en la cantidad ni calidad necesaria. 

La Unesco pide mil horas de clase al año, lo que acá no se cumple. Si acaso se dan 800 o 700 horas en Oaxaca, merced a las consabidas marchas, paros, plantones, pachangas… Para pedir más ingresos sin dar ellos algo a cambio.

Por la historia del llamado movimiento “democrático” de la Sección 22, queda claro que nunca los aumentos de salarios y prestaciones a los maestros han propiciado mejoría en la calidad de la educación; al contrario, la calidad ha descendido. Trágica historia larga.

Las pruebas son contundentes, con datos duros, irrefutables: Oaxaca se encuentra en los últimos lugares de los indicadores educativos del país, junto con Chiapas y Guerrero. Y abajo del promedio nacional de escolaridad. Datos oficiales del INEGI.

Asimismo, el Instituto Nacional para la Evaluación Educativa (INEE) colocó de manera permanente a Oaxaca en el último lugar en matemáticas, español y ciencias en sus evaluaciones. Tenemos a la mano la de los años 2000-2005.

Extrañamente, desde el sexenio pasado ese instituto evaluador fue desaparecido. Este gobierno federal alcahuete no quiere que se conozca la mala calidad de la educación pública. Han suprimido casi todas las instituciones de evaluación. Amenazando, incluso, con salir de la OCDE.

Cálculos conservadores se dan en el sentido de que un 30 por ciento de la planta magisterial de Oaxaca ha comprado o heredado plaza. Este dato es revelador de una catástrofe. La plaza para el menos apto de la familia, quien no hizo ningún negocio ni estudió una carrera. Pobres niños en manos de innegables ignorantes.

Si el “sistema educativo alimenta al sistema político”, como dijo la maestra universitaria Martha Robles, en Oaxaca podemos ver cómo ambos sistemas se corresponden en su notoria decadencia, en un estado del peor nivel. Además de generaciones y generaciones de una sociedad pésimamente educada, la que también se corresponde con ese retroceso. 

Todo lo cual nos ha llevado a tener gobiernos estatales cada vez peores, tanto que el término de kakistocracia (el gobierno de los peores) se antoja hasta suave para designar a nuestros gobernantes actuales. Y uno de estos peores, fue designado, precisamente, para dirigir esta área muy sensible en el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO). 

Así queda garantizada la permanencia de un pueblo sin luces, alejándose de estadios de mayor civilización. Los pequeños tiranos no necesitan ser menos rústicos para saber que un pueblo sin conciencia es un pueblo dominado. 

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