Cuauhtémoc Blas |
Pasó la Semana Santa y el Domingo de Ramos con su “Yo desfilo lleno de sombras/ porque tú trepidas”, de López Velarde. Pero el verso de la Suave Patria que se puede asignar a Juchitán, Oax., luego del desangelado Domingo de Ramos es este: “Quieren morir tu ánima y tu estilo”. Esto porque la asistencia se redujo hasta en un 50 por ciento en el panteón, si no es que más.
En esa municipalidad el Domingo de Ramos es más o menos lo que en la mayoría de lugares del país es Todosantos. Las personas acuden (o acudían) todo el día y parte de la noche a estar en las tumbas de sus difuntos. Ahí se ingieren los alimentos, así como botanas con sus refrescos o cervezas frías. Regañadas, mariscos y tamal de iguana son infaltables. Una convivencia familiar que algunos animan con tríos y últimamente bailes con música viva.
MAYOR INVASIÓN DE LA VÍA PRINCIPAL
Era una cita que no podía eludirse; muchos viajaban para estar presentes. Los aromáticos corozo y cordoncillo, al menos, no podían faltar. Ahora faltaron flores y asistentes. El camino principal del panteón pudo transitarse sin la tradicional aglomeración, sin apretujarse, y a ratos totalmente relajado. Tanto que, incluso, hubo quienes pudieron bailar, con grupo musical, sobre esa misma vía otrora imposible. Claro, esto lo hicieron más libremente después de las tres de la tarde cuando los puestos de tacos, garnachas y demás terminaron sus ventas.
La invasión de un mayor número de esos puestos preocupó a algunas personas que lo manifestaron en el Facebook. Si bien la inesperada poca asistencia a la fiesta anual alivió el tránsito, quienes tienen a sus difuntos sobre esa vía sufrieron dicha invasión. En esa red social algunos juchitecos expresaban que la venta de esos espacios era el “cobro de piso legal” del ayuntamiento.
Esto llamó la atención tanto por la mayor cantidad de vendedoras como porque esa venta la realizó el ayuntamiento de manera anárquica, sin dejar espacio para que la gente ingresara a las tumbas de sus familiares en esa zona. Sólo la discusión o el acuerdo con las vendedoras se lograba abrir camino, en ocasiones. De otra manera, había que dar rodeos sorteando obstáculos difíciles, sobre todo para las personas mayores.
JUCHITÁN SIN GOBIERNO
Si esos puestos se ubicaran afuera del panteón sin duda la gente saldría a comprar, ni modo de prescindir de los alimentos. Hace algunos años así se hacía en parte. Además de los stands que esa fiesta hacía propicios. Pero desaparecieron desde que los políticos vinculados a las sectas yanquis cristianas tomaron el poder municipal. Quizá para purgar esa falta pecaminosa el exedil, aún hoy en el poder municipal, Emilio Montero, realizó aquel absurdo público de “entregar las llaves a Dios”.
Juchitán, hoy en su peor época de caos e inseguridad ni siquiera tiene un paliativo en sus autoridades municipales. Al contrario, estas contribuyen a lo anterior con su desatención, que alcanza el grado de irresponsabilidad, al no proveer esa noche de luz eléctrica al camposanto, dejándolo en la oscuridad.
Si atendiéramos aquello de que piensa mal y acertarás, diríamos que, en medio del desastre de inseguridad, el edil incrementó las entradas con mayores impuestos y ganó otro tanto con el ahorro de energía eléctrica. No estaría mal hacer economías, pero estas no se reflejan en algún arreglo de los desastrosos servicios públicos: calles destruidas, drenaje colapsado, inseguridad… Ingresos propios, por cierto, que no se auditan.
INSEGURIDAD DAÑA A LAS FIESTAS TRADICIONALES
El último punto, inseguridad, es el quid del asunto. No hay duda que ese fue el motivo de la inasistencia del 50 por ciento al Panteón (porcentaje conservador para irnos por lo bajo). Constatamos que hubo quienes fueron a las seis de la mañana a dejar flores a las tumbas y ya no volvieron. Si las balaceras se dan con facilidad en las calles céntricas, que podría esperarse en el panteón.
Hasta las actividades más importantes resienten el daño de la violencia, asesinatos e inseguridad creciente en este municipio con gobierno local morenista. Ya lo resintió el Domingo de Ramos, ahora a esperar cómo impacta en las fiestas de mayo con sus velas monumentales. Los mayordomos solo tienen a Dios para encomendarse.



