César Rito Salinas
Escucha Escucha escucha
Álvaro Mutis, “2014”
Coleman Hawkins
toma la tarde
con aquel
blues de 1964 para Yolanda.
Cuando la tarde arde los sentidos se desubican.
Puedo decir que uno sabe bien poco de la vida
cuando las letras insistan
en instalan el paisaje.
Arde la olla con los frijoles.
En el patio puse el anafre
sobre
el caminito de piedras
que viene del pozo.
El domingo me come la tristeza,
bien lo sabes.
El viento baja al patio,
se arremolina junto a la lumbre.
Se besa con la olla de los frijoles.
Sobre el caminito de piedras
Crepitan sus versos de anor.
La lumbre arde
junto al pilar forrado
con ladrillos.
Coleman Hawkins logra que su banda sigua
El fraseo de su sax.
Si no tienes cabeza para volver a casa no vuelvas.
Coleman suena aquel blues del 64.
La ciudad se hunde entre calores, calaveras insepultas
Que viajan y vuelven
Por el aire.
La gente se pinta, huye con los mil demonios.
Para resistir salgo al patio,
Pongo la lumbre
de los frijoles.
Sé que si pongo la música de Coleman Hawkins
bajará el viento,
se juntarán las nubes,
enamorado de la lumbre,
la tarde será de la música.
Cuando entre la noche brillarán rescoldos
En el anafre.
el aire que arde será cordero.
Uno debe guiarse por el paisaje
que pintan las letras,
olvidaré la angustia.
Las letras permiten soñar con un buen plato
de frijoles.
Puedo salir al patio, juntar ranas
caídas,
poner la lumbre con este clima.
Pienso que la música de los muertos
añoran el clima
de los mil demonios.



