César Rito Salinas
Danzón
Juárez llegó al parque central de aquella ciudad, llevaba lentes oscuros, carmín en los labios, blusa escotada. Junto a la estatua del héroe nacional, un bronce cagado de palomas, puso su mejor sonrisa de indio bueno, se compuso el copete ensalivado y se dispuso a esperar cliente.
Citadina
Aquella tarde, enrojecida, se dispuso a esperar cliente.
El bueno, el malo y el feo
Cuando descubrió que aquellos tres hombres avanzaban hacia ella en la calle oscura, apretó con el antebrazo la prótesis de su cadera.
El güisqui en la oficina
Mandaron a reparar la gaveta del escritorio, a todas horas se carcajeaba como un ebrio.
Mezcal
¿El frasco gobierna la mano? ¿La mano gobierna la botella? Cuando me emborracho sueño que entro a una panadería.



