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jueves, abril 18, 2024

Las campañas políticas y sus encuestas

Reportajes

César Rito Salinas
Jack.
Los días del calor, marzo, arrastran el tiempo de inseguridad, malos gobiernos y peores curas, con difusión de las campañas políticas que pelean a muerte por los más de 20 mil puestos en elección que se juegan en este junio próximo.
La característica del momento es la propaganda y las encuestas.
Suspendidas por mandato de ley la difusión de las obras que realiza el gobierno, el espacio -la cancha- es de los partidos políticos y de la institución que lleva el proceso electoral, con el propósito de que ciudadanos que no confían en el resultado de las urnas salgan a emitir su voto.
Tema complicado.
Vamos por partes, dijo mi amigo Jack.
¿Qué se busca con la difusión hasta el hartazgo de candidatos y del proceso de elección?
Informar a los ciudadanos de la oferta política de la que pueden hacer uso para seleccionar a su próximo gobierno.
¿Para qué sirve al señor de la papelería o la tiendita saber de la oferta política?
No hay gobierno, no lo afirmo yo lo saben los dueños de establecimientos, de pequeños negocios, que disponen de cercas, barrotes, protecciones metálicas en puertas y ventanas para defender su patrimonio de los ladrones.
No hay gobierno, ese es el primer punto que dejo en claro.
Sin embargo, las autoridades electorales proceden como si lo hubiera.
Para contradecir a la realidad que todos los días desenmascara a los gobernantes, los ciudadanos damos por cierta la versión de que se requiere conocer la oferta electoral de partidos políticos y candidatos.
¿Para qué sirve conocer a los que mienten?
El ciudadano peatón bien conoce que en cada político late la falsa memoria, que los compromisos hechos en campaña son frágiles.
Que desprenden como el oro falso con el paso delos días.
Y acá llega la primera gran pregunta, si los conocemos por mentirosos ¿por qué aceptamos el relato fantástico que los políticos cuentas en campaña?
Porque nos gustan los cuentos de hadas.
El maestro Nabokov, autor de la novela Lolita, sostenía que el tono de las grandes novelas era el de la fantasía, que el lector conserva esa preferencia por las historias irreales, fantásticas en donde aparecen las hadas.
Jack, si me lo permites intentaré exponer este punto, desde sus orígenes.
En los últimos días el electorado de nuestro país se pudo enterar por redes sociales que las campañas políticas están diseñadas por estudiosos de las letras.
Jack.
En el diseño de las campañas electorales, la estrategia de la difusión comercial, apareció el nombre de kurt Vonnegut.
¿Quién fue Kurt?
Un gringo que nació en Indiana, Illinois, en 1922.
Su biografía marca que participó en la Segunda Guerra Mundial y volvió a su país atormentado por la experiencia de balas y sangre, muertos.
Para encontrar paz en su alma, escribió 14 novelas. Entre ellas, Las sirenas de Titán (1959) y Desayuno de campeones (1969).
Falleció en 2007, un 11 de abril.
La crítica literaria considera a este autor norteamericano dentro del espacio de la llamada Ciencia Ficción.
Éste no es un dato menor, no, no lo es.
Para abordar sus obsesiones el buen Kurt tuvo que hacer “creíble”, “verosímil”
, dicen nuestros amigos de la prensa, sus desquiciadas narraciones.
¿Quién se cree que bajan del cielo un buen día platillos voladores o que existe una tierra de los marcianos?
Pero si en tu escrito sostienes que pudiste ver desde la ventana de la cocina en el patio del vecino al platillo, la cosa cambia.
El relato se construye por parejas, si hablas de los bondades de los candidatos deberán asegurarte de poner junto a su figura una encuesta, que muestre “científicamente” la aceptación del producto por parte del electorado.
Kurt fue autor de moda, gringo de muchas ventas.
Y las ventas, lo sabemos, a traen a los especialistas que buscan el o los mecanismos que llevan al confiado ciudadano a desprenderse del producto de su trabajo, a adquirir objetos que en nada le sirven para hacer la vida.
Y así fue como los especialistas de la democracia, gente del marketing y el crimen, tomó a Kurt como el estratega para levantar campañas políticas por el gobierno.
Y vendieron su hallazgo.
Vamos por partes, Jack.
De los ocho puntos en que resumieron la estrategia narrativa del escritor de novelas de ciencia ficción para ser aplicadas en campañas y candidaturas, no diré nada.
Dejo pues al interesado lector que los obtenga por su propia investigación.
Lo que sí diré, Jack, es que la solemne oferta electoral de partidos y candidatos tienen como base el relato de la fantasía, el cuento de hadas.
Por ahora es suficiente.
En otra entrega hablaremos de los formalistas rusos, de la función poética del lenguaje de cómo esta herramienta de los estudios gramaticales es utilizada por los políticos en campaña. Aunque, debo anticipar en este anuncio de la entrega próxima que todos sabemos que los políticos son burros, gente de mala calaña que desconocen la diferencia entre el robo y su oficio.
Por añadidura, malos lectores, analfabetas funcionales que si alguien los pone a leer en vpz alta tiemblan, aterrados.
Bestias inmorales.
Boca dulce, lengua de la mentira.
Jack, ya,
Por esta tarde es suficiente.
Bien.
Ya.

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