Uno, oriundo de Corralero, ese estero lagunar emblemático y bello; Otro, de Puerto Ángel, enclave protector ubicado sobre la hermosa Costa Este Oaxaqueña. Ambos producto de la migración regional que por siglos ocurrió en estas pródigas tierras. Eso sí, con la bendición de esa sangre bruna que hizo correr la música por sus venas, como una pauta de ventura y añoranza.
Esteban le contó a Cirino que, en aquellos años setentas, cuando no había manera de acudir en un medio de transporte a las tocadas en donde aparecían amenizando los famosos Corraleros Navi, con Cirino a la cabeza, él hacia los trayectos a pie desde Puerto Ángel hasta Huatulco, Tonameca o Pochutla, pues era una especie de necesidad escucharlos tocar y tener cerca a Cirino autor de charangas y boleros muy de moda por aquellos tiempos. Eran trayectos de más de dos horas que Esteban cubría por estar cerca de su guía a seguir en el camino y territorio de la música costeña, propia y legítima.
Cirino nos contó de su vida de triunfos, de sus apariciones en la televisión nacional y, por qué no, del exceso y el despilfarro, el uso y el abuso de esa morralla que se ganó, de manera cabal por supuesto, pero que no supo administrar para tener mano segura en sus últimos sufragios. Lo estuvimos escuchando con respeto y aprecio y le ratificamos nuestro reconocimiento pues entendemos que, en la vida, nada está predicho ni garantizado.
A finales de los setentas Esteban ya andaba tocando el güiro con Tropical Río Verde, y entre zapes y apremios tomó al que habría de ser su instrumento por largo tiempo tocando con los Brillantes del Puerto y Tropical Sn Pedro en él área de Sn Pedro Mixtepec. A principios de los ochentas, Esteban regresó a Puerto Ángel y formó el grupo “Los Ángeles del Puerto”, del cual es hasta ahora líder y figura principal, manteniéndose en el gusto de la gente con su ritmo costeño y charanguero. Aparte de temas propios que han sonado fuerte en la zona, como la Chamberina y la Chachalaca, Esteban incluye temas de otros autores entre ellos, por supuesto, Cirino Arellano.
Ya para finalizar el encuentro Esteban y Cirino cantaron “Creíste”, un bolero costeño con el sabor especial que le da la interpretación de dos iconos de la música costeña, uno siguiendo al otro por veredas y marismas, por avatares y rutas en pos de nuestra tonada guapachosa que es festejo de vida, de gozo y, por qué no, de pesar y melancolía.
Fernando Amaya
(La pluma al vuelo)



