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Mientras Joe Jones toca la entrada de Caravan en el cuarteto de Coleman Hawkins

César Rito Salinas

La luna sube desde el pescuezo de los perros.
A veces solo solo busco encontrar las palabras que se quede en la memoria.
Acá no vengo a decir cosas del pasado, bien lo sé.
Se trata de hacer el trabajo.
Escribir las palabras precisas que no traten del pasado ni de las cosas dulces ni de la violencia.
No se trata de levantar un pretexto para salir a la calle.

  • Cielo, ahora vuelvo, voy a la calle.
    Se trata de levantar palabras para volver a casa y hacer el trabajo.
    Se trata del ánimo que se requiere para para decirle a la mujer que bueno que volviste.
    E1 que escribe se pasa la vida frente al trasto de las letras, mudo, en busca del tema. Esa búsqueda nos lleva a la mitad del tiempo. La otra mitad. La ocupamos. Para corregir la forma. Que pensamos es la justa. Para meter las palabras que digan algo, que se comparta con los demás.
    ¿Por qué de esto se trata el juego? De un atisbo. Nada está dicho. Los jugadores salen a la mesa. Y tocan las piezas. Pero nada está escrito El juego consiste en participar en el infinito comienzo.
    En perder el tiempo y, al perderlo, ganamos participación. Permanencia en el juego.
    Hasta el día en que aparece el dolor de cabezas. La obstrucción en las cañerías. Un escozor en la piel. Y que no se atiende y se olvida. Y aquel malestar regresa por la tarde, por la mañana de un día cualquiera; en alguna madrugada.
    Y se vuelve sentencia fatal. Cáncer, diabetes hipertensión.
    Entonces ya no queda tiempo. Y uno descubre que carga el vicio de las palabras precisas, el tono justo para contar la escena justa. Sí. A ka manera de los viejos escritores.
    Cuando no hay tiempo solo se aspira a terminar la página que nos sobreviva.
    A concluir el trabajo.
    Pero el trabajo nunca concluye -siempre, siempre quedará pendiente algo.
    Siempre estará pendiente bajarse de ladrillo, dejar de pontificar.
    Truman Capote pedía palabras que corran claras como el agua del arroyo en el campo.
    Eso solamente lo puede lograr la divinidad.
    El que escribe arrima intentos, crujidos enfermedad.
    Quizá los perros tengan más cosas que decir, cuando levantan sus aullidos por la madrugada…
    La precisión para decir en el momento indicado los sonidos indicados, la escena indicada que se guarda en la memoria.

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