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viernes, agosto 12, 2022

CARPE DIEM | Urge democratizar el turismo

Reportajes

NÉSTOR Y. SÁNCHEZ ISLAS

Estamos muy lejos de saturarnos de turismo, pero el problema no es ese sino la concentración del turismo en unas pocas zonas de la ciudad y unos pocos destinos del estado, lo que convierte al turismo en una industria que podría causar más daños que beneficios. La visión de quienes manejan el turismo debe ser mucho más amplia que únicamente desde el punto de vista económico, se deben tomar en cuenta las complejas interrelaciones que genera, los problemas de sustentabilidad que trae consigo y su impacto sociocultural.

En las políticas públicas sobre turismo casi todo el énfasis está puesto en la promoción. De ahí viene la justificación para la invención de tradiciones en las que, al final, corremos el riesgo de que se inspiren más en Hollywood que en nuestras costumbres. James Bond y su película “Spectre” de 2016 inventaron la “tradición” del desfile del día de muertos. “Coco”, otra película popularizó otra tradición inventada, como lo son los alebrijes oaxaqueños. El gigantismo de esas manifestaciones inculca creencias, sistemas de valores o convenciones relacionadas con el comportamiento de los jóvenes que creen que lo que están presenciando es lo auténtico y ancestral y no lo recién inventado.

Las autoridades turísticas están enfocadas en traer cada vez más y más turismo, pero dudo que tengan análisis estadísticos no solo de lo que gastan o las noches que permanecen aquí, sino en la cantidad de agua extra que hay que traer de otras cuencas, la basura generada, las toneladas de alimentos y bebidas para toda esa población flotante y el enorme consumo de energía que generan. Es más, ni siquiera tienen datos de la enorme concentración de ingresos en solo unas cuantas empresas afortunadas, algunas de ellas ligadas, por supuesto, a funcionarios o exfuncionarios del gobierno.

La tendencia turística actual está en la sostenibilidad de éste, que no debe confundirse con el ecoturismo. El turismo sostenible es un turismo consciente de su afectación en el medio, en la economía y en la sociedad que le da hospitalidad. Un manejo irresponsable del diseño de las políticas turísticas provoca lo contrario al bienestar que se busca pues produce trabajos muy mal pagados, tensión social como la que se vive en el barrio de Xochimilco y depredación de áreas naturales al permitirse la explotación de reservas para construir hoteles que no respetan su entorno.

En este espacio hemos hablado de la saturación del andador turístico y la especulación inmobiliaria desatada a su alrededor. La gentrificación de la zona de los arquitos, de la cascada y del barrio de Jalatlaco está provocando que esas zonas se desertifiquen y se conviertan en lugares de diversión, lo que no está mal, lo malo está en que las autoridades municipales carecen de las herramientas y personal para hacer cumplir leyes y reglamentos sobre consumo de alcohol, contaminación luminosa y exceso de ruido.

La carrera que han emprendido los encargados de turismo por inventar tradiciones debe obligar al mismo Estado a crear un banco de datos, imágenes e información en general sobre lo que son los productos originales y auténticos. Dentro de unos años es probable que estén tan deformadas que no sepan realmente cuál es su verdadero origen y su auténtica representación cultural, tanto en sabores, ingredientes, colores, textiles y todo aquello que convertimos en producto mercantil.

Las nuevas creencias desarrollan todo tipo de fobias. En ciudades como Venecia o Barcelona se ha dado la “turismo-fobia” en donde los habitantes están pidiendo que se restrinja el número de visitantes. Estamos muy lejos de llegar a esas expresiones extremas, pero basta con que algún lidercillo lo tome como bandera y nuestros políticos populistas ignoren el problema para que surjan movimientos en contra del turista.

La idea es que el turismo beneficie a todos y no solo a unos pocos como sucede actualmente. Por ejemplo, en lugar de hacer el desfile de los carnavales por el andador turístico debió haber salido de la Fuente de las 8 regiones y concluido en Jalatlaco o El Llano, de tal forma que restaurantes y cafés de la zona también recibieran beneficios de algo que se promueve con recursos del erario.

La sostenibilidad del turismo no debe ser una moda y los beneficios de éste deben llegar a muchas más personas de forma directa porque el patrimonio cultural no es usufructo de unos cuantos. La visión cuantitativa debe combinarse con la cualitativa para que el bienestar se generalice. Despresurizar hacia la colonia Reforma es una opción porque tiene su ruta gastronómica, de compras, de artesanías, de hospedaje y hasta un mercado propio.

Y, por favor, los munícipes, diputados o gobernador no deben ser parte de los desfiles populares.

MALDITA GUERRA

Si algo ha hecho la injustificada invasión rusa a Ucrania es desnudar a la trasnochada izquierda mexicana que se mostrado como lo que es, hija de Putin.

Twitter @nestoryuri

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