César Rito Salinas
Hay tardes que,
para abordar los problemas que tanto nos obsesionan,
solo requieres cotidianidad
CRS, No smoking
Para Minerva Reyes
I
Me lo dijo Pavese, toda empresa es su principio.
Llegaré a casa con ramos de romero,
laurel, canela
(la circulación mala,
abatidos riñones, hígado,
consciente
que se requiere limpieza
profunda).
Un huracán de nombre John golpea la costa.
Saldré a recibirlo con ramos de ahogados,
muertos que no encuentran
descanso.
¿Acaso importan los nombres?
Por la tarde, cuando hablamos de Salina Cruz
Aquellas horas de celebración
bajo la lluvia el 1 de junio,
dijiste que al acompañar a los pescadores a depositar
ofrenda a los marinos caídos
caía la lluvia larga.
.
La dicha dura lo que tarda
un aguacero
con sol, lo dijo Miguel Ángel Asturias.
Tus palabras lograron estremecerme de pies a cabeza.
II
¿Puedes distinguir
la escurridiza nariz del poema?
Lo dijo Mario Montalbetti, ya no se escriben poemas.
Escribimos sobre naves melancólicas que cortan el viento.
Todavía recuerdo un HAIKÚ de Mishi,
aquel donde una pequeña barca
atraviesa
encrespadas aguas del río profundo mientras,
sobre cubierta,
el toro amarrado a la vita de estribor
lanza cornadas
a la lluvia
que vuela
junto a apacibles
praderas,
campos que no existen.
III
¿Aquellos recuerdos forman parte del poema?
El poema habla de paraísos perdidos -dijo Melville.
IV
De lo que se sostiene el poema, dijo Melville,
de aquello que se fija mientras el mundo se derrumba,
instantes de celebración de la luz.
V
La historia completa de la poesía llega sobre tres ejes,
el momento del paso de la luz a la oscuridad,
el extrañamiento que ofrecen ciudades cotidianas
y cierto anhelo de la traslación.
VI
Hay días en que se fija la imagen del mundo frente a tus ojos.
Pero, reconozco que para mirar el poema
no necesitas ojos.



