César Rito Salinas
Para Minerva Reyes
Nada, el sueño se pierde por nada.
Por el sonido de la lluvia que cae sobre los tejados,
Por la respiración de la mujer que duerme contigo.
Por las cuentas por pagar, las cuentas por cobrar.
Por el auto, de aliento pesado en los últimos días. Por todo, por nada.
Pero alguno de ustedes podría decirme por qué se pierde el sueño,
a medianoche,
con el canto de los pajaritos.



